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Discurso del Minstro de relaciones Exteriores Miguel Vargas maldonado en la Apertura I Reunion de Ministros de Relaciones Exteriores
Santo Domingo de Guzmán, situada en el corazón del Caribe donde tantas veces tuvieron génesis acontecimientos determinantes de la historia de Europa, se viste de gala para dar la bienvenida a las delegaciones de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, reunidas desde hoy con el compromiso de estrechar lazos y buscar soluciones a problemas comunes.
Es un honor que apreciamos y que esperamos corresponder con la
tradicional hospitalidad dominicana. Una muestra de la jerarquía y la importancia que le conferimos a este
encuentro bi-regional es la presencia del señor Presidente de la República,
Danilo Medina, quien en unos minutos se dirigirá a todos nosotros para dejar
formalmente abierta esta sesión de trabajo.Antes que todo, quiero felicitar al presidente, al gobierno y al
canciller de la República de El Salvador por haber garantizado la sucesión de
la presidencia pro témpore de CELAC para el 2017, con lo que se garantiza la
continuidad de este órgano regional, cuya existencia todos nos hemos empeñado
en salvaguardar.
Hemos asumido con vigor el reto de la integración y alcanzado niveles
apreciables de consenso para la interpretación correcta de nuestras
circunstancias en un mundo multipolar, lejos ya del fantasma de la Guerra Fría.
La migración es uno de esos casos, experimentado de manera dolorosa en
ambas regiones, en el foro reciente de las Naciones Unidas sobre la migración,
hablaba yo de la experiencia dominicana y la puesta en marcha del Plan Nacional
de Regularización de Extranjeros, el cual además de dotar de un estatus
migratorio a más de trescientas mil personas de 105 nacionalidades diferentes,
permitió unir voluntades entre las autoridades nacionales, y fortalecer el
diálogo con la clase política, la sociedad civil y con los organismos
internacionales en una sola dirección.
Es importante resaltar los objetivos básicos de este encuentro:
Intensificar el diálogo político, fortalecer la cooperación entre ambas
regiones y abrir nuevas fuentes de comercio e inversión en beneficio de todos. La
globalización ha nutrido al mundo de paradojas.
Un país, por más pequeño que sea, es importante porque pertenece a una
dinámica mundial en la que cada participante puede jugar un papel de
precedencia,Sin embargo, nunca como ahora los grupos regionales han cobrado
tanta importancia, fenómeno que América
Latina no podía ignorar.
La clave de la CELAC radica en el convencimiento de que la diversidad
debe ser aprovechada para la unidad en nuestro lado del mundo y de que nuestras
voces, unidas, deben ser escuchadas.
Hemos asumido con vigor el reto de la integración y alcanzado niveles
apreciables de consenso para la interpretación correcta de nuestras
circunstancias en un mundo multipolar, lejos ya del fantasma de la Guerra Fría.
Nos hemos convertido, además, en la plataforma por excelencia para la
comunicación bi-regional y también de manera individual con otros países, miramos
la Unión Europea como un socio confiable, comprometido con una visión de la
cooperación más a tono con los tiempos y las necesidades de nuestro Continente.
Queremos, además, compartir buenas prácticas y experiencias, hay situaciones que se
registran tanto en nuestra region, como en la Unión Europea, y es preciso que
encontremos fórmulas que puedan ser aplicadas salvando, claro está, las
diferencias.
La migración es uno de esos casos, experimentado de manera dolorosa en
ambas regiones, en el foro reciente de las Naciones Unidas sobre la migración,
hablaba yo de la experiencia dominicana y la puesta en marcha del Plan Nacional
de Regularización de Extranjeros, el cual además de dotar de un estatus
migratorio a más de trescientas mil personas de 105 nacionalidades diferentes,
permitió unir voluntades entre las autoridades nacionales, y fortalecer el
diálogo con la clase política, la sociedad civil y con los organismos
internacionales en una sola dirección.
De esa manera garantizamos, además,
el derecho a la identidad de una población que estaba en condiciones de
vulnerabilidad, buscábamos, y lo hemos logrado, cumplir con el Objetivo 10.7 de
la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que busca, y cito,
"facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y
responsables de las personas, entre otras cosas mediante la aplicación de
políticas migratorias planificadas y bien gestionadas".
Tenemos por delante una agenda extensa, de la que saldrá fortalecido el
diálogo que mantenemos con la Unión Europea.
En la CELAC impera un espíritu de apertura y de tolerancia, y sé que la
Unión Europea también comparte esos dos elementos indispensables para la
convivencia y el trabajo mancomunado.
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